Las comisiones tienen plazo hasta el 15 de septiembre; el Ejecutivo plantea un aumento del 12%.
Ciudad de Guatemala.Comisiones siguien el proceso de revisión del salario mínimo en Guatemala avanza con un calendario definido: las comisiones paritarias tienen hasta el 15 de septiembre para presentar sus propuestas ante el Ministerio de Trabajo y Previsión Social (Mintrab). Aunque de manera oficial todavía no se conocen los planteamientos formales, fuentes cercanas al Ejecutivo han señalado que la propuesta gubernamental contempla un aumento del 12%.
¿Qué son las comisiones paritarias?
Las comisiones paritarias son mesas técnicas integradas por representantes del Gobierno, del sector empleador y del sector trabajador. Su función es analizar y proponer ajustes al salario mínimo de acuerdo con criterios económicos, sociales y productivos. Este mecanismo busca que las decisiones en torno al salario se tomen con base en consensos, aunque la experiencia histórica demuestra que rara vez se logra un acuerdo entre las partes.
Cuando las comisiones no logran consensuar una propuesta, la decisión final queda en manos del Ejecutivo, a través de una resolución presidencial que se publica en el Diario de Centro América antes de finalizar el año. De esa forma, los nuevos salarios entran en vigor el 1 de enero del año siguiente.
El escenario actual
En 2024, el salario mínimo vigente en Guatemala es de Q3,648.00 mensuales para actividades no agrícolas, Q3,429.00 para actividades agrícolas y Q3,710.00 para el sector de exportación y maquila. Estas cifras fueron resultado de la decisión del Ejecutivo el año pasado, cuando tampoco hubo consenso en las mesas paritarias.
El debate sobre el ajuste para 2025 se da en un contexto de inflación moderada —el Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó una variación interanual de precios cercana al 4%— y con presiones de diversos sectores que exigen mejoras en los ingresos laborales debido al aumento del costo de la canasta básica.
La propuesta del Ejecutivo
Aunque aún no es oficial, fuentes vinculadas al Ministerio de Trabajo han indicado que el Ejecutivo propondrá un incremento del 12% en los salarios mínimos. De concretarse, el ajuste llevaría el salario no agrícola a más de Q4,000 mensuales, marcando uno de los aumentos más significativos de los últimos años.
Este planteamiento se justifica en la necesidad de reducir la brecha entre el salario mínimo vigente y el costo de la canasta básica vital, que según el INE supera los Q9,000 mensuales. Sin embargo, analistas advierten que el aumento salarial debe ir acompañado de políticas que fortalezcan la productividad y la formalización laboral para evitar efectos adversos en el empleo.

Posturas del sector empresarial
El sector empleador, representado en las mesas por cámaras empresariales como el Cacif, suele mostrarse cauteloso ante incrementos significativos. Argumentan que las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, no siempre tienen capacidad de absorber alzas en los costos laborales, lo que podría traducirse en despidos, incremento de la informalidad o pérdida de competitividad en mercados internacionales.
“Estamos de acuerdo en que los trabajadores merecen mejores ingresos, pero también debemos ser responsables con la sostenibilidad de las empresas. Un aumento desproporcionado puede tener consecuencias negativas”, señaló recientemente un representante del sector privado en declaraciones a medios locales.
La visión de los trabajadores
Por su parte, las centrales sindicales sostienen que los incrementos otorgados en los últimos años han sido insuficientes para cubrir las necesidades de las familias guatemaltecas. Insisten en que el salario mínimo debe acercarse lo más posible al costo de la canasta básica y que los empleadores han utilizado durante décadas el argumento de la pérdida de competitividad para frenar mejoras salariales.
“Los trabajadores no pueden seguir siendo los que absorben el costo del crecimiento económico desigual. Es hora de un salario digno que garantice una vida digna”, expresó un dirigente sindical durante una conferencia de prensa reciente.
Un debate que se repite cada año
El proceso de fijación del salario mínimo en Guatemala se repite anualmente, y casi siempre termina sin consensos. Desde hace más de una década, la mayoría de los ajustes han sido definidos por el Ejecutivo, ya que los sectores trabajador y empleador rara vez coinciden en un punto medio.
En 2022, por ejemplo, el gobierno del entonces presidente Alejandro Giammattei decretó un aumento del 7% para el salario mínimo, decisión que fue criticada por empresarios por considerarla alta, y por sindicatos por considerarla insuficiente. La misma dinámica se repitió en 2023 y 2024, lo que refuerza la expectativa de que en 2025 también sea el Ejecutivo quien defina el monto final.
Impacto esperado
Un aumento del 12% al salario mínimo tendría múltiples efectos. Para los trabajadores, significaría un alivio en la cobertura de sus gastos básicos, aunque aún quedaría lejos del costo real de la canasta básica. Para los empleadores, representaría un incremento en los costos de operación que podría trasladarse a los precios de bienes y servicios.
Economistas advierten que el reto está en equilibrar la necesidad social de mejores salarios con la capacidad real de la economía para absorberlos. Si bien un aumento puede dinamizar el consumo interno, también existe el riesgo de que desincentive la contratación formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como agricultura y maquila.
Próximos pasos
Las comisiones paritarias continuarán con sus reuniones en las próximas semanas, y deberán entregar sus propuestas definitivas antes del 15 de septiembre. A partir de ahí, el Ministerio de Trabajo consolidará la información y la trasladará al Presidente de la República, quien tendrá la decisión final antes de que finalice el año.
La expectativa ciudadana se centra en si el aumento anunciado extraoficialmente se confirmará y si este traerá consigo medidas complementarias que fortalezcan el empleo formal y reduzcan la desigualdad.
Cierre
El proceso de revisión del salario mínimo en Guatemala sigue siendo uno de los debates más sensibles en materia laboral y social. Entre la urgencia de mejorar los ingresos de los trabajadores y la necesidad de mantener la competitividad empresarial, las comisiones paritarias y el Ejecutivo se enfrentan a un desafío que definirá las condiciones económicas de millones de guatemaltecos en 2025.


