2022-01-01
Nuevo Mundo – 96.1
Basándose en los desarrollos soviéticos de buques ekranoplanos que usaban el llamado ´efecto suelo´, la compañía estadounidense Flying Ship ha lanzado un proyecto de barcos voladores para transporte de carga que flotan a pocos metros sobre la superficie del agua.Con 9 metros de eslora, estas embarcaciones voladoras eléctricas y no tripuladas están pensadas para ofrecer una rápida y económica solución a problemas logísticos.»Los buques voladores no tripulados ofrecerán una nueva opción de alta velocidad y bajo coste al proporcionar acceso a más puntos de entrega con mayor rapidez que los barcos y a una fracción del coste de los aviones, trastocando el mercado logístico y abriendo nuevas oportunidades de desarrollo en zonas desatendidas del mundo» señala la compañía en su página web.El llamado efecto suelo crea un colchón de aire que permite a un vehículo desplazarse a gran velocidad a pocos metros de altura sobre superficies acuáticas, así como sobre llanuras u otras superficies que no tengan obstáculos.Los híbridos entre avión y barco pueden moverse a velocidades mucho mayores que las embarcaciones convencionales, cuya velocidad máxima raramente supera los 30 nudos (55 km/h).El desarrollo de este tipo de aparatos se inició de forma paralela en los años 1950 en EE.UU., Alemania y la Unión Soviética.Sin embargo, solo la oficina de diseños soviética de Nizhni Nóvgorod, bajo el mando de su diseñador jefe Rostislav Alexéyev, logró completar su desarrollo y comenzó la producción en serie de dos tipos de ekranoplanos para fines militares: el Orlionok, un vehículo capaz de transportar en una hora a 200 infantes de marina y dos tanques flotantes a cualquier parte del mar Caspio, y el Lun, apodado el ´asesino de portaviones´ por portar seis misiles antibuque supersónicos.
Basándose en los desarrollos soviéticos de buques ekranoplanos que usaban el llamado ´efecto suelo´, la compañía estadounidense Flying Ship ha lanzado un proyecto de barcos voladores para transporte de carga que flotan a pocos metros sobre la superficie del agua.
Con 9 metros de eslora, estas embarcaciones voladoras eléctricas y no tripuladas están pensadas para ofrecer una rápida y económica solución a problemas logísticos.
«Los buques voladores no tripulados ofrecerán una nueva opción de alta velocidad y bajo coste al proporcionar acceso a más puntos de entrega con mayor rapidez que los barcos y a una fracción del coste de los aviones, trastocando el mercado logístico y abriendo nuevas oportunidades de desarrollo en zonas desatendidas del mundo» señala la compañía en su página web.
El llamado efecto suelo crea un colchón de aire que permite a un vehículo desplazarse a gran velocidad a pocos metros de altura sobre superficies acuáticas, así como sobre llanuras u otras superficies que no tengan obstáculos.
Los híbridos entre avión y barco pueden moverse a velocidades mucho mayores que las embarcaciones convencionales, cuya velocidad máxima raramente supera los 30 nudos (55 km/h).
El desarrollo de este tipo de aparatos se inició de forma paralela en los años 1950 en EE.UU., Alemania y la Unión Soviética.
Sin embargo, solo la oficina de diseños soviética de Nizhni Nóvgorod, bajo el mando de su diseñador jefe Rostislav Alexéyev, logró completar su desarrollo y comenzó la producción en serie de dos tipos de ekranoplanos para fines militares: el Orlionok, un vehículo capaz de transportar en una hora a 200 infantes de marina y dos tanques flotantes a cualquier parte del mar Caspio, y el Lun, apodado el ´asesino de portaviones´ por portar seis misiles antibuque supersónicos.

