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Deporte

Luka Modric pasó de esquivar bombas a casi campeón del mundo

DEPORTES | INTERNACIONAL | 13 de julio.-   Luka Modric quizá venga siendo la figura más importante del futbol croata, luego de alcanzar varios títulos con el Real Madrid y ahora alcanzar para Croacia la final de Rusia 2018, la primera de los croatas en la historia de los mundiales.

Aunque jugará la gran final de la Copa del Mundo de Rusia 2018 con Croacia, para el talentoso mediocampista Luka Modric no todo fue color de rosas en la vida. Sobre sus espaldas carga una historia brava de muerte, dolor y angustia que lo acompañará por siempre.

El volante del Real Madrid, pieza clave en la clasificación croata a su primer partido decisivo en un Mundial, pasó por momentos críticos antes de convertirse en uno de los mejores futbolistas del planeta. Modric fue un niño refugiado durante la Guerra de los Balcanes en 1991, sangriento conflicto territorial que se dio en la antigua Yugoslavia.

Los rebeldes serbios asesinaron a su abuelo a unos metros de su casa, lo que derivó en la huida inmediata de Obrovac, su lugar de nacimiento, junto a sus padres Stipe y Jasmina, quienes lo protegieron de las balas y las constantes bombas que se convirtieron en el pan diario del lugar.

Por lo que la familia Modric vivió en Zada, una provincia a 60km de Obrovac en un centro de refugiados conocido como el Hotel Kolovare. El director de Kolovare descubrió en el inquieto Luka a un posible futbolista, que comenzó a entrenarse en el Zadar. Cuando los bombardeos lo permitían, el pequeño Modric practicaba en aquel club. “Su talento era evidente desde el principio, a pesar de que era un chico tímido y tranquilo”, aseguró Miodrag Paunovic, su primer entrenador.

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