” (…) Parecía un terremoto. Sacudía paredes, el techo se movía. Aclamamos al Señor y nos apoyamos entre familias” dijo Daisy Lorena.

Como ella, su marido, Luis Arbey Ruiz Morales, cree que la terraza, construida en el segundo piso de una casa vecina, los salvó de morir:

“El vecino nos abrió la puerta y alcanzamos a subir. Terminando la escalera, pasó la avalancha”.